Este género de plantas es oriundo de diversos países asiáticos, principalmente de Japón.

Pertenece a la familia de las Asteráceas. Sus hojas tienen una forma muy peculiar, asemejándose a una boina vasca, de ahí su nombre común. Estas magníficas hojas son el motivo por el cual se cultiva en jardines y ha adquirido una gran popularidad durante mucho tiempo. Tienen un carácter perenne, son redondeadas, de hasta 25 cm de diámetro, muy lustrosas, de color verde profundo, la totalidad de su margen  está ligeramente curvado hacia dentro,  posee largos peciolos que le dan gran porte a la planta (sobre 70 cm de altura) y nervios muy marcados que parten del centro de la hoja.

Farfugium japonicum_hojas

A mediados de otoño, con la llegada del fresco y las primeras lluvias después del caluroso verano,  nos ofrece una gran floración que complementa la belleza de sus hojas. Las flores están dispuestas en racimos no compactos, los pétalos son de color amarillo muy intenso y  su apariencia tiene una gran semejanza a las margaritas.

Existen otras muchas variedades con hojas de colores y formas irregulares. Por ejemplo, una de estas variedades  que podemos encontrar fácilmente, es la  variedad con pintas o manchas irregulares de color amarillo (Farfugium japonicum aureomaculatum).

Farfugium japonicum aureomaculatum

El Farfugium admite su cultivo en jardines con cierta cercanía al mar por su buena tolerancia a los ambientes moderadamente salinos. Es conveniente mantenerla relativamente protegida de los vientos dominantes y en una posición fresca (semisombra y suelo húmedo).

En La Almunya del Sur, se encuentra al abrigo de arbustos y árboles que la protegen de situaciones extremas, evitando el estrés hídrico que podría afectarle de forma muy negativa.

En Almería es la típica planta que tenían nuestras madres o abuelas, ya que parte de su belleza luce muy bien con pocos cuidados. Ésta era también imprescindible en jardines de casas señoriales.

El Farfugium o también llamada Ligularia, tras un periodo de olvido está recobrando ese valor que nuestros antepasados le daban, volviendo a ocupar un lugar preferente en cualquier jardín que se precie.

 Manuel Sánchez y Carlos Collado

Jardín Botánico La Almunya del Sur

       Manu SánchezCarlos-001